El primer mes todos quieren crecer. El segundo mes ya aparecen los problemas reales: retrasos, ajustes, errores, negociaciones más duras. Febrero es el filtro natural del emprendimiento, donde muchos regresan a la comodidad y pocos deciden mantenerse firmes.
Las empresas que se consolidan son las que entienden que crecer no es emoción constante, sino constancia inteligente. No es arrancar fuerte; es mantenerse firme cuando el impulso baja.
Moraleja para La Generación Dorada:
El éxito no es intensidad. Es constancia.


