Entrar a una cadena no es un logro.
Es una responsabilidad.
Significa que ahora no puedes fallar.
Que tu etiqueta tiene que estar perfecta.
Que tu entrega tiene que llegar.
Que tu calidad tiene que mantenerse.
Ese día tu emprendimiento deja de ser un proyecto
y se convierte en empresa.
No todos están listos para ese día.
Pero los que lo están, nunca vuelven a ser los mismos.
Moraleja para La Generación Dorada:
Todos quieren crecer.
Pero solo los que se ordenan, lo logran.


