En febrero se habla mucho de amor, pero pocas empresas practican el amor propio. Amor propio empresarial es no vender por debajo de tu margen, no aceptar condiciones que te quiebran y no tomar decisiones por miedo. Muchas marcas pierden dinero por querer vender “como sea”.
Una empresa que no protege su estructura termina trabajando mucho y ganando poco. Amar tu empresa es respetar tus números, tus procesos y tus condiciones comerciales.
Moraleja para La Generación Dorada:
Amor propio empresarial


